Qué bien, ¿no? Veinticinco horitas sentado en una silla viendo buena tele. Genial.

Si no tuvieras que trabajar, estudiar, comer, dormir, relacionarte... tener una vida en general.

Pero es Twin Peaks, que si una serie es mejor que la vida esa serie es Twin Peaks. Pero sigue pareciéndome demasiado, aunque el premio fuese un almuerzo desnudo con Cronenberg.

25 horas... y descubres quién mató a Laura Palmer, y conoces un pueblo casi real, con habitantes llenos de locura, traumas y ternura. Ah, y te ries, mucho.

Parece que estos maratones se están volviendo habituales. En octubre la fnac de Bilbao hizo uno con la primera y segunda temporadas de Perdidos. 35 horas. Y encima no descubres quién mató al piloto, ni de dónde viene el oso, ni qué le pasa a la cara de Ben.

Por qué no avisarán de estas cosas con más ganas, por más medios y con más tiempo. Yo habría ido al de Twin Peaks y me habría llevado a Dori. Vimos la serie por la tele los dos juntitos, a ratos nerviosos, a ratos asustados. Son buenos recuerdos... No como ahora, con las Matrimonadas, digo, moniadas.

Paco Martínez